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sábado, 25 de julio de 2020

Cambios en el sentido de la lucha obrera sindical en tiempos de COVID


Luis Fernando Castro López


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Fotografía:  https://www.paginasiete.bo, 28/06/2020
En las últimas semanas, la salida de la cuarentena rígida a una cuarentena dinámica ha servido para que las tensiones generadas por intereses opuestos, se manifiesten públicamente, mediante manifestaciones, movilizaciones y medidas de presión. Solo en la primera semana de la cuarentena dinámica, las oficinas del Ministerio de Trabajo fueron asediadas por largas filas de trabajadores asalariados, con denuncias de despidos y violaciones a sus derechos laborales[i]. Por su lado, los maestros rurales y urbanos, protagonizan piquetes de huelga de hambre y varios sectores sociales se declararon en emergencia, frente al despido masivo de sus afiliados. Ante este escenario, nos preguntamos ¿Cuál es la perspectiva de la lucha obrera ante la crisis económica y sanitaria en Bolivia?

1. LA SITUACIÓN DE LOS TRABAJADORES ANTES DE LA CRISIS SANITARIA

Si bien la crisis sanitaria ha tenido consecuencias específicas sobre la situación del trabajo, es necesario hacer un análisis de la condición de los trabajadores,  previa  a la pandemia y a la cuarentena.

La recesión económica a nivel mundial, empezó a tener efectos significativos en Bolivia, desde el año 2014; todos los indicadores de producción y de empleo del año 2013 empezaron a caer[ii]. Por ejemplo, la Tasa de Crecimiento del PIB a precios constantes, que llego a casi 7% el año 2013, fue cayendo, hasta que, en los años 2018 y 2019, oscilo entre el 4 y el 4,5%. Entre el 2013 y el 2019, el porcentaje de obreros asalariados cayó entre 6 y 7 %. En el mismo periodo, el empleo en el sector empresarial se redujo en 7% y en el sector semi-empresarial, en 3%[iii]. En cuanto a la creación y cierre de empresas, desde el 2014, se produjo una caída constante de la cantidad de empresas creadas[iv]. En esta situación, los despidos aumentaron y, en consecuencia, los episodios de protesta y los procesos judiciales por problemas laborales. En este periodo, como no podía ser de otra manera, la contienda, entre obreros, patrones y gobierno, se dio; principalmente, en torno al problema de la estabilidad laboral[v]. Esta disputa se produjo; sobre todo, en el espacio legal, donde las burocracias buscaban normas que aseguren la estabilidad de los sindicalizados, mientras los patrones recurrían a una serie de medidas legales, para desvincular a trabajadores. Por su parte, los sindicatos de base estaban atrapados con la patronal, en reyertas propias del sindicalismo legalista[vi].

Para el 2018, la posición pro patronal del gobierno, se fue acentuando y, frente al peligro de movilizaciones, el gobierno del MAS,  intervino a las direcciones sindicales contestatarias e impuso la elección de Juan Carlos Guarachi como ejecutivo de la COB. La intervención directa del gobierno, en las principales organizaciones sindicales, fue la manifestación concreta de una crisis de hegemonía de la burocracia afín al MAS, al interior de la COB; una crisis de hegemonía que, meses antes de las elecciones nacionales, se manifestó en movilizaciones obreras fuera del control de las direcciones sindicales; se vivía un proceso de separación de las bases obreras, de sus direcciones sindicales[vii].

Durante la protesta de la clase media, liderada por los partidos de derecha y los comités cívicos; la escasa convocatoria de la COB se debió a esta crisis de dirección; de hecho, algunas organizaciones obreras, se unieron a los comités cívicos y otras pocas, salieron a defender al gobierno del MAS, mientras la mayor parte del proletariado sindicalizado estuvo orgánicamente desmovilizado.  En la situación previa a la crisis generada por la pandemia, se tiene; entonces, una crisis económica, la reducción del empleo asalariado, que se manifiesta en procesos de despido y cierre de empresas y una crisis de hegemonía al interior de la COB.

2. EL CAMBIO CUALITATIVO EN LA DISPUTA ENTRE OBREROS Y PATRONES

En el nuevo gobierno de facto de Añez, la disputa entre obreros y patrones, se da en medio de la escalada de contagios del COVID 19 y la implementación de un periodo de cuarentena que, hasta la fecha, no ha concluido; se vive; actualmente, una crisis sanitaria por el aumento de contagios y la saturación del sistema de salud.

Fotografía: RENNO - Noticias Obreras, 11/07/2020
En todo este tiempo de cuarentena, las tendencias negativas en el crecimiento del empleo se acentuaron, según los datos del INE, la tasa de desempleo abierto ha crecido de manera sostenida desde octubre de 2019 (mes en que empezaron las movilizaciones sociales contra el MAS); pero desde abril (mes en que empezó la cuarentena), la tasa de desempleo abierto alcanzó un significativo 7 %[viii].

Si bien el gobierno decretó normas que, en teoría, protegían el empleo en el tiempo de la cuarentena, en la práctica, estas medidas no fueron cumplidas por los empresarios, de hecho, el propio gobierno despidió a varios trabajadores de la administración pública. En las semanas de desarrollo de la cuarentena, hubo un aumento de denuncias, no sólo de despidos; sino también, de incumplimiento de medidas de bioseguridad en el trabajo y de la escalada de contagios en obreros de diversas empresas, denuncias frente a la las cuales, el actual gobierno no tomó medidas efectivas.

El aumento de contagios y muertes por COVID19 ha llevado a una crisis sanitaria y de colapso del precario sistema de salud, al mismo tiempo que aceleró la crisis económica en curso, empujando a las patronales a tomar medidas de hecho, para salvar su capital, con el consentimiento del actual gobierno. En estas circunstancias, si bien, la lucha entre obreros y patrones, se iba tornando cada vez más abierta antes de las elecciones nacionales de 2019, la caída de Evo Morales puso una pausa a ese proceso, pausa en la cual, los obreros estaban buscando reposicionarse, frente al ascenso del nuevo gobierno de facto. 

Con la crisis sanitaria acelerada por la pandemia, los enfrentamientos entre obreros y patrones, fueron modificándose en algunos términos. Los puntos de lucha en torno al problema de la estabilidad laboral se acentuaron, pero, además, ha emergido un espacio de contienda alrededor de las medidas de bioseguridad en el trabajo, donde obreros y patrones se disputan por definir quién va a cargar con la responsabilidad del contagio de COVID19.  La disputa entre obreros patrones y gobierno, cada vez más, gira entorno a quien va a terminar cargando las consecuencias de la crisis económica agudizada por la epidemia del COVID19.

 Hoy, con motivo  de la crisis sanitaria, el gobierno y los patrones están aplicando un plan de recorte y flexibilización laboral, de manera práctica, este plan no ha sido legalmente aprobado, porque su legalización provocaría una escalada acelerada de movilizaciones sindicales, que ahondaría la crisis política de un gobierno transitorio asentado en las armas.

La aplicación de este plan flexibilizador, por parte de las patronales, ha empujado a los obreros a adoptar medidas de presión y movilizaciones sectoriales, para la defensa de su trabajo y su salud. El escenario de luchas dejó de ser el espacio judicial (dominante en la época del MAS) y, cada vez más, los obreros toman las calles, esto se debe; no sólo a la posición pro patronal del gobierno central de Añez; sino también, a la ineficacia del espacio legal, para persuadir a los patrones, para   que cumplan la Ley[ix].

Los patrones están dispuestos a omitir cualquier responsabilidad legal con sus obreros, como es el caso ALFITIERS, donde los patrones se niegan a cumplir con la disposición judicial de reincorporación o en VIDRIOLUX, donde retiraron a trabajadores sin ninguna declaración de quiebra. También, utilizan diversas formas de presión, para que los obreros decidan retirarse voluntariamente. Los patrones ya no recurren a ninguna argucia legal, para  sus acciones, cada vez más, actúan de hecho, incluso en torno a los problemas de bioseguridad, las patronales toman la decisión de obligar a los trabajadores a trabajar aun con COVID, sin temor a alguna sanción penal.

Con el avance acelerado de la crisis, la lucha entre obreros y patrones se ha ido tornando más violenta, los obreros han tendido a establecer medidas de presión como el paro de la empresa (es el caso de los sindicatos de INCERPAZ, INCERCRUZ), con piquetes de huelga hambre (el caso del sindicato de FANCESA), también la realización de vigilias y  tomas de los lugares de ingreso de la fábrica (es la medida asumida por los sindicatos de PROSIL, ALTIFIBERS, del HOTEL PLAZA); al mismo tiempo, las medidas de presión de los obreros son respondidas con la intervención de las fuerzas represivas del Estado, como la intervención en la vigilia sindicato de ALTIFIBERS o la represión física a los obreros de INCERCRUZ. Los despidos masivos en la época de cuarentena y las muertes por COVID por la exposición de los obreros al contagio, van planteando al asalariado en general; y al movimiento sindical en particular, una lucha por su sobrevivencia, como decía un obrero fabril, “ahora los obreros estamos viviendo varias bajas, varios estamos muriendo, hoy nos estamos jugando nuestra vida porque estos nos quieren eliminar”[x]. Para los obreros, hoy el sindicalismo se está jugando una de sus cartas de sobrevivencia. Los llamados a marchas de protesta por parte de las federaciones departamentales de fabriles y las centrales obreras departamentales, muestran; justamente, que los obreros están tomando medidas de hecho, frente a “la masacre blanca”[xi] practicada por las patronales.

Esta situación pone a los obreros, en la encrucijada, de continuar la resistencia por la vía legal o adoptar la acción directa, como método de lucha.  Se trata un de un proceso de desprendimiento paulatino, de la lucha legalista que caracterizó a la práctica sindical durante la era del MAS[xii], hacia medidas de hecho, que la clase obrera va asumiendo, abriendo la posibilidad al desarrollo del “buen sentido obrero”[xiii], aun en su fase germinal.    

3.  LA COB FRENTE AL NUEVO ESCENARIO Y LAS ALTERNATIVAS DE LA LUCHA OBRERA EN CURSO      

Fotografía: https://www.radiofides.com, 14/07/2020
Si la burocracia dirigente de la COB, estaba viviendo una ruptura con sus bases, ¿Por qué hoy convoca a una movilización nacional? ¿Bajo qué certidumbre calculan que su llamado tenga la aceptación de las bases?

Al inicio del año, los obreros, bajo la consigna de independencia sindical, planteaban un recambio dirigencial en todos sus niveles; es decir, en un contexto de despidos masivos, de ascenso de un gobierno afín a los patrones, las bases obreras veían necesaria la reorganización de sus organizaciones sindicales, mediante la sustitución de la burocracia afín al derrocado gobierno del MAS, ya que estas dirigencias habían perdido legitimidad.

Sin embargo, la pandemia y el estado excepcional de cuarentena, ha frenado  este proceso, no sólo por la imposibilidad de que se realicen congresos y  elecciones directas; sino también, porque las medidas tomadas por el gobierno, en favor de la patronales, impusieron como prioridad,  dar una respuesta inmediata,  a las denuncias de incumplimiento patronal, de manera que se vive una ambiente de quiebre o división irresuelta entre las bases y dirección de la COB, en medio  una situación, que demanda la unidad frente al ajuste patronal impulsado por el gobierno de transición.

Por otro lado, el derrocamiento de Evo Morales, propicio la dispersión de la capa burocrática de dirigentes sindicales, que aun actúan de forma sectorial, así, mientras la burocracia de la COB y de las FSTMB convocó a la “Marcha por la salud, la vida, la educación y la estabilidad laboral”, contra el gobierno de Añez. Otros burócratas regionales tratan de impedir la movilización de los obreros y reencauzar la lucha por la vía legal.

La presión de las bases es un elemento determinante de la acción calculada de la burocracia. En un contexto de escalada de movilizaciones, la burocracia de la COB, ha encontrado una especie de respiro, se agarra de la demanda de unidad llamando a acciones de movilización, en un momento en que los obreros necesitan adoptar medidas más contundentes, para frenar el avance patronal. Tanto la demanda de elecciones, frente al intento reiterado de prorrogarse del gobierno de transición, como el llamado a la marcha, son acciones de la burocracia en busca de reposicionarse; de mejor manera, en la actual situación política. Con la presión por elecciones, buscan cambiar el escenario político a su favor, con el posible regreso del MAS al poder.

Cabe preguntarse, hasta donde, la burocracia de la COB, bajo la visión legalista y reformista, en su práctica sindical[xiv], podrá liderar una lucha sostenida contra la patronal y el gobierno. Por su lado, las bases obreras están más dispuestas al enfrentamiento, se vive un ascenso en el ánimo de los obreros, en medio de la desconfianza y el rechazo a sus líderes sindicales y de la despolitización a la que fueron sometidos en la era del MAS.

4. CONSIDERACIONES FINALES

La pandemia del COVID ha acentuado la crisis que se desarrollaba desde hace unos años, propiciando un cambio cualitativo en la lucha entre obreros, patrones y gobierno.

A diferencia de principios de año, los patrones adoptaron una postura más agresiva en  la ejecución de despidos y recortes al salario, lo que ameritó una respuesta con medidas de presión, por parte de los sindicatos obreros. La lucha cada vez se torna más directa y el espacio legal va siendo desplazado como escenario principal de disputa.

Los obreros sindicalizados hoy, se plantean la necesidad de ejercer métodos de lucha más allá de la via legal, frente a la posibilidad de que los despidos masivos pongan en peligro la vitalidad del movimiento sindical. La burocracia sindical de la COB consiente de esta necesidad, busca volver a juntarse con las bases mediante la convocatoria a marchas nacionales.

En este escenario, se pueden plantear; al menos, dos alternativas: que la burocracia movilice a las bases obreras en torno a sus intereses político-partidarios y que la clase obrera, en este proceso, no logre desprenderse de la capa burocrática actual o que el camino de la lucha directa derive en la independencia de los obreros sindicalizados, respecto de sus direcciones burocratizadas y permita el ascenso de nuevas direcciones sindicales, que encaminen   una nueva política sindical. En todo caso, el predominio de una u otra vía, dependerá de cómo cristalice el “buen sentido obrero” en una conciencia política de clase, alternativa a la del legalismo sindical, promovido por la burocracia de la COB.     



[i] Trabajadores presentan más de 400 denuncias de despidos en cuarentena. Publicado en http://www.laprensa.com.bo, el 06 de junio de 2020

[ii] Aillón, Tania (2019) “El empleo industrial dentro del patrón de acumulación primario exportador en Bolivia”. Ponencia presentada en el Encuentro de investigadores: “Avances y desafíos de la investigación en ciencias sociales en Cochabamba”, INCISO-UMSS (mimeógrafo),

[iii] Datos extraídos del Dossier de estadísticas, vol. 29. Publicado en www.udape.gob.bo

[iv] Castro, Luis F. (2018) “El trasfondo de la política del gobierno ante el cierre de empresas”. Visto en: https://llankaymantabolivia.blogspot.com, última vista el 24 de julio de 2020.

[v] Castro, Luis F. (2019) “La ausencia del movimiento obrero ante la derrota de Evo Morales”. Visto en: https://llankaymantabolivia.blogspot.com, última vista el 24 de julio de 2020.

[vi] Castro, Luis F. (2020) “Las implicaciones del legalismo burgués en la práctica sindical”. Visto en: https://llankaymantabolivia.blogspot.com, última vista el 24 de julio de 2020.

[vii] Castro, Luis F. (2019) “La ausencia del movimiento obrero ante la derrota de Evo Morales”. Visto en: https://llankaymantabolivia.blogspot.com, última vista el 24 de julio de 2020.

[viii] Datos extraídos de https://www.ine.gob.bo

[ix] En este camino, los asesores empresariales y otros abogados laboralistas, entraron en la discusión, sobre la determinación de legalidad y aplicabilidad de figuras legales que permitirían el retiro o, por el contrario, la reincorporación de trabajadores despedidos. Por ejemplo, sobre la causal de fuerza mayor, como figura de legal, para recorte de personal, hay laboralistas que interpretan esta causal, a favor de las patronales, mientras que otros descartan su aplicabilidad. En esta situación, se agudiza la contraposición de intereses y se visibilizan los límites de la norma, al sacar a luz que sus diferentes interpretaciones no están sujetas a la razón legalista, sino a la razón que se imponga fuera de la esfera legal. Como dice Marx, “entre derechos iguales decide la fuerza”. La pandemia ha exacerbado las confrontaciones entre interés de obreros y patrones, y finalmente, parece ser la fuerza, la que imponga su interpretación legal legítima.

[x] Testimonio extraído de la página de Facebook Trabajadores/as y sus derechos.

[xi] La expresión expresada en las resoluciones de los ampliados de las COD y federaciones departamentales.

[xii] Castro, Luis F. (2020) “Las implicaciones del legalismo burgués en la práctica sindical”. Visto en: https://llankaymantabolivia.blogspot.com, última vista el 24 de julio de 2020.

[xiii] Gramsci, Antonio (1985) Introducción al estudio de la filosofía, Barcelona, Editorial Crítica

[xiv] Castro, Luis F. (2020) “Las implicaciones del legalismo burgués en la práctica sindical”. Visto en: https://llankaymantabolivia.blogspot.com, última vista el 24 de julio de 2020.


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