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martes, 31 de diciembre de 2019

Las contradicciones de la integración productiva en la era de la industria 4.0




Tania Aillón Gómez



   El término de industria 4.0 aparece en la literatura actual, para hacer referencia a una “cuarta revolución tecnológica” apoyada en la informática y la robótica; asociada principalmente, al sector de la industria manufacturera. Una revolución cuya finalidad radica en la “fluidificación de la producción”[i] de la industria en serie, similar a la que caracteriza; desde siempre, a industrias como la petrolera. A esta búsqueda de “fluidificación” productiva, se asocian un conjunto de cambios organizacionales en el proceso de trabajo, que reconfiguran las relaciones sociales de producción del capitalismo contemporáneo. En esta ocasión, queremos detenernos a valorar la incidencia de la “industria 4.0” en algunos rasgos del trabajo y del empleo.

1. LA BÚSQUEDA DE CONVERTIR LA INDUSTRIA EN SERIE EN INDUSTRIA DE FLUJO CONTINUO.

Imagen: https://smalltechtalk.wordpress.com, 27/05/2017
    Si consideramos como Noble[ii] que, tanto la forma que asume la innovación tecnológica, como su aplicación, están permeadas por los intereses de los grupos que detentan el poder económico y político en una sociedad, cabe preguntarnos, el porqué de la búsqueda de “fluidificar” la producción de la industria en serie en el capitalismo contemporáneo.  Convertir a la industria en serie en una industria de “flujo continuo”, responde al ideal capitalista de integrar; mediante un conjunto de dispositivos técnicos y organizacionales, las distintas fases productivas, para disminuir tiempos de producción, reducir costos en fuerza de trabajo, trasladar el control del proceso de trabajo de manos del trabajador a dispositivos automáticos; todo esto, con la finalidad de elevar la productividad del trabajo y enfrentar en  mejores condiciones, mercados cada vez más competitivos. Al mismo tiempo, esta integración, desde la perspectiva patronal, está asociada a conseguir un mayor control, no sólo sobre el desempeño de los trabajadores; sino también, sobre sus estrategias de resistencia y lucha.  Cabe señalar que estas innovaciones han tocado; además, al sector servicios, cuya industrialización se profundizó en las últimas décadas, con efectos importantes en el empleo[iii].

    Esta búsqueda de fluidificar el proceso productivo, a través de su creciente integración, ha radicado; en los últimos años, en trasformar el capital fijo en capital circulante[iv], introduciendo una serie de dispositivos técnicos y sociales, que flexibilicen todas las rigideces que atenten contra el flujo productivo. Una de las finalidades, es acortar la distancia, entre producción y circulación, para acelerar la rotación del capital invertido, con miras a aumentar las posibilidades de su valorización en un contexto recesivo que se prolonga desde la crisis del año 2008 hasta nuestros días; recesión que se convierte; además, en una oportunidad de reorganización de los procesos productivos, para aproximar; aún más, la producción al mercado.  

En este contexto, la puesta en marcha de la industria 4.0, aparece como una respuesta a la crisis capitalista que se inicia en 2008 (de cuyas secuelas, el sistema no termina de recuperarse), porque; como mencionamos, mediante los dispositivos técnicos y organizacionales, con los que cuenta, pone fin a las porosidades y rigideces a nivel de los procesos productivos; que muchas veces, se mostraron como “desajustes de mercado”[v].   Estudios realizados, acerca de las actuales trasformaciones en la industria, muestran que las empresas están transitando hacia arquitecturas tecnológicas que les permitan alcanzar mayores niveles de integración de todas las actividades, desde el desarrollo del producto, hasta la planeación de la producción y las instalaciones. Según distintos trabajos de enfoque técnico, dirigidos a la industria 4.0, ella representa una innovación tecnológica sustentada  en nuevos  productos y procesos, a través de fábricas inteligentes, totalmente integradas en redes de trabajo, a lo largo de toda la cadena de producción de valor, con  nuevas formas de colaboración e infraestructuras sociales; se trata de una tecnología sustentada en la digitalización de los sistemas de información y producción, para las actividades de gestión y adquisición de datos de las máquinas y líneas de producción( con el intercambio de información,  para el monitoreo y control de los procesos y la toma de decisiones en tiempo real)[vi].

Se trata de un proceso de innovación sistémico que redefine los modelos de negocios y provee una perspectiva global totalmente integrada del entorno y la organización, que parece responder al sueño capitalista de una fábrica, lo suficientemente integrada, como para reducir al mínimo los requerimientos de fuerza de trabajo, al mismo tiempo que los tiempos de producción, en la medida en que se trata de automatismos, que de manera simultánea identifican los problemas técnicos que puedan surgir y ponen en marcha soluciones autorreguladas, de las que ya no participa de forma directa  el ser humano.  Soluciones que se basan; además, en una red de información, que fluye por un entorno mucho más basto que la fábrica, para garantizar una producción eficiente y eficaz, con una adecuación; en tiempo real, a los requerimientos cuantitativos y cualitativos del mercado[vii]. Una integración productiva que abre la posibilidad, para que los patrones empeñados en la industria 4.0, consigan centralizar aún más capital, en fábricas desiertas de trabajadores, con robots que respondan a los requerimientos técnicos de forma automática, sin necesidad de enfrentar huelgas por mejoras salariales o beneficios sociales.

Sin embargo, este sueño de fábricas desiertas y muy rentables, tiene como contrapartida fuera de la fábrica, un ejército de obreros precarios, de desempleados o de  parados crónicos, que pone en cuestión, la posibilidad y/o la viabilidad, de que el sueño capitalista de un máximo de ganancia, al mínimo costo y con el menor número de obreros (que parece encarnarse en proyectos como el de la industria 4.0), sea posible, sin reproducir contradicciones que alertan sobre el curso social que toman las innovaciones tecnológicas en marcha.    

2. ESTRATEGIA INTEGRADORA, ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO Y EMPLEO 

Fotografía: https://administradores.com.br, 28/02/2019
    Cabe precisar, que esta búsqueda de integración productiva de la industria manufacturera, no sólo es un asunto de automatismos; sino también, de reorganización del trabajo, porque, aunque se reduzca la fuerza de trabajo empleada, ésta no desaparece del espacio laboral; de lo que se trata; entonces, es de “fluidificar” “la fuerza de trabajo que está en funciones, para que corra en el sentido que requiere la “quimificación”[viii] industrial.  En esta perspectiva, desde hace ya varios años, se fueron introduciendo un conjunto de dispositivos organizacionales, relacionados con el término de flexibilidad. Una flexibilidad que permitió; por ejemplo, la descentralización de las fases productivas, viabilizada por las tecnologías en que se asienta la industria 4.0.

        Mediante la estrategia descentralizadora, se facilita la diversificación de la producción, de acuerdo a los cambios en la oferta y la demanda; esta descentralización es también, un vehículo, para reestructurar, tanto la industria en los países centrales como en los periféricos; una estrategia implementada por las trasnacionales, de acuerdo al país, operación o localización regional de cada proceso productivo en curso. Para este fin, la automatización permite una creciente fragmentación y estandarización de procedimientos (que facilitan su control en distintas latitudes), al mismo tiempo que se aprovecha los menores costos relativos de la fuerza de trabajo [ix]. Se trata; sin duda, de una estrategia de integración de ventajas competitivas (fuerza de trabajo barata con alta tecnología), que en esta fase del capitalismo se ve más facilitada que antaño, por las tecnologías de la industria 4.0, que posibilitan ajustes a todos los niveles del proceso productivo, en tiempo real.

La generalización del trabajo a tiempo parcial, la inestabilidad laboral, la flexibilización funcional, al interior de los procesos productivos, es parte de esta estrategia integradora, que lo que necesita es ajustar a tiempo real, los volúmenes de producción y el tipo de productos, a los requerimientos del mercado, sin tener que negociar paros, vacaciones o indemnizaciones por despido con los sindicatos[x]. La institucionalización creciente del régimen de subcontratación y/o tercerización de la fuerza de trabajo, para quebrantar la relación laboral entre capital y trabajo, son parte de esta carrera integradora, en la que está empeñada la producción capitalista, desde hace varias décadas, carrera que parece alcanzar sus metas más altas en la industria 4.0.

3. LAS CONTRADICCIONES SE PROFUNDIZAN CON LA “FLUIDIFICACIÓN” INDUSTRIAL.

Autores que reflexionan; desde distintas disciplinas, las consecuencias que acarrea la creciente automatización de los procesos productivos en la era de la digitalización, hacen notar la emergencia de un abanico de contradicciones que incitan a agudizar la imaginación de los entendidos, para encontrar posibles soluciones. Una de estas contradicciones se encuentra, entre la necesidad de mantener los fondos de pensiones, para los trabajadores que se acogen a la jubilación y la caída de su caudal, debido a la disminución de las aportaciones, al ser sustituida la fuerza de trabajo por maquinas. En una sociedad fundada en la fuerza de trabajo como mercancía, los juristas se preguntan: ¿cómo se mantendrá a la masa de trabajadores cesantes, que sin estar en la etapa productiva de su vida (en términos capitalistas), requieren de medios para sobrevivir?  las grandes movilizaciones en Francia, con el resurgimiento de los “chalecos amarillos”, en protesta por la reforma a la ley de pensiones, son la manifestación contemporánea de las contradicciones que está produciendo el desplazamiento de la fuerza de trabajo de los espacios productivos.    En el mismo sentido, el desempleo tecnológico, en una sociedad donde la satisfacción de las necesidades de la mayoría de la población, depende de obtener un salario a cambio de la venta de su fuerza de trabajo, muestra la contradicción, entre las innovaciones tecnológicas profundizadas por la industria 4.0 y la posibilidad de satisfacer esas necesidades[xi].   El Foro Económico Mundial sobre el futuro del trabajo advierte que, entre los años 2015 y 2020, la digitalización de la industria puede llevar a la desaparición de 7,1 millones de puestos de trabajo y la creación sólo de 2,1 millones de nuevos empleos[xii].   Otra contradicción es la que se evidencia, entre la demanda de una fuerza de trabajo altamente calificada, para el manejo de la inteligencia virtual y la oferta de empleos cada vez más precarios (bajos salarios, inestabilidad laboral, ausencia de beneficios sociales, etc.), empleos  que no compensan la inversión social realizada, para la formación  de esta fuerza de trabajo; lo que  en los hechos significa el derroche del valor invertido en producirla (como un componente esencial de las fuerzas productivas de la sociedad); sobre todo, cuándo estos profesionales no encuentran un puesto en el mercado laboral; muchas veces, en el curso de toda su vida.

Fotografía: https://www.alertacatastrofes.com, 22/02/2018
En esta situación, surgen voces que plantean la necesidad de que sean los robots los que coticen, como una posible vía de salida a la crisis del sistema de seguridad social, causada por la robotización de la industria. Se habla también, de un “nuevo paradigma económico”, para la era de la robótica, que debería contemplar una renta básica que evite las desigualdades sociales emergentes de la situación de paro y/o desempleos crónicos. Se trataría de establecer una renta básica, un “subsidio universal” o incluso un “ingreso de ciudadanía”, que significaría garantizar a todas las personas, de forma automática e incondicionada, un ingreso periódico de subsistencia[xiii]. Este tipo de ingreso, sería considerado como la obligación de toda sociedad de asegurar a todos, la satisfacción de las “necesidades esenciales” en nombre de la dignidad de sus ciudadanos. Este “subsidio universal” estaría garantizado con la alta productividad del trabajo, que implica la robotización y digitalización de la economía.

            Se trata de propuestas para solucionar las contradicciones, que el alto desarrollo tecnológico pone en el horizonte de la economía capitalista contemporánea; sin embargo, es preciso reflexionar sobre la posibilidad de su aplicación en una economía que pone la alta productividad del trabajo, no al servicio de la redistribución de la riqueza, sino al servicio de la concentración de la ganancia.  ¿Será posible que la riqueza concentrada por efecto de la alta productividad del trabajo en ciertas empresas, en ciertos sectores de la economía, en ciertos países y regiones del mundo, pueda ser redistribuida para evitar la condena de grandes contingentes de la población mundial al hambre?  Hasta ahora el comportamiento de la encomia capitalista, parece negar esta posibilidad; incluso se prefiere enfrentar prolongadas crisis y recesiones económicas, que podrían ser superadas con la redistribución de la riqueza de forma más equitativa (sin hablar precisamente de un cambio en el sistema económico), una redistribución que neutralice el estrangulamiento de los mercados, que reproduce las crisis de sobreproducción. Es la misma actitud que tiene el capitalismo frente a la crisis ecológica que vive el planeta, prefiere destruir el hábitat humano, en el que se reproduce, antes que asumir los altos costos en términos de inversión y de reducción de ganancias, que le significaría afrontar cambios significativos en la forma de producir y relacionarse con la naturaleza.  

En esta etapa del capitalismo, caracterizada por la revolución tecnológica 4.0, es más probable, que el aumento del desempleo tecnológico, profundice las contradicciones que emergen del alto desarrollo de las fuerzas productivas (robótica, cobótica, etc.) (destinadas a la fluidificación de la producción) y las relaciones sociales de producción fundadas en el uso de fuerza de trabajo como mercancía y en la concentración de la riqueza generada por una productividad del trabajo cada vez más alta.  Una productividad del trabajo, que bien podría ofrecer el disfrute de un merecido “ocio” a millones de seres humanos, posibilidad que escandaliza a mentes acostumbradas a considerar como algo “natural”, la continua expropiación de la productividad del trabajo en que se funda el capitalismo desde sus orígenes.   

CONSIDERACIONES FINALES

Fotografía: https://www.voanoticias.com, 02/03/2019
    El sueño capitalista de convertir a la industria en serie en una industria de “flujo continuo” parece estar realizándose a medida que se generaliza la integración productiva con ayuda de la digitalización a gran escala, de los procesos productivos. En realidad, se trataría de una de las estrategias en que están empeñados los industriales contemporáneos, para enfrentar la larga recesión que aqueja a la economía capitalista desde 2008, con modestos periodos de recuperación, sin que signifiquen saltos cualitativos significativos.  En este caso; como en otros, el sistema vuelve a “comerse la cola” reproduciendo sus conocidas contradicciones, ahora a gran escala; las mismas que ponen en cuestión, la apropiación privada de la ganancia de productividad del trabajo, en la era de la cuarta revolución tecnológica, por la consolidación del paro y del desempleo tecnológicos, que esta forma de apropiación produce. Esto llevó a muchos autores, a cuestionar la forma en que se redistribuye la riqueza en la sociedad contemporánea, autores que no pueden ser acusados, ni de lejos, de marxistas. Nosotros; sin embargo, aprovechamos la reflexión, para poner en el tapete, la actualidad de la tesis marxiana sobre la contradicción, entre el alto desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, como condición de posibilidad de la lucha de clases. Con seguridad que una reapropiación de los efectos positivos del alto desarrollo de la productividad del trabajo (tiempo de ocio remunerado, mejores salarios, rentas de vejez con cotización de los robots.) a favor de los sectores explotados y oprimidos de la población mundial, pasará; necesariamente, por la lucha de los trabajadores contra la expropiación de la productividad de su trabajo, ejercida desde siempre, por los patrones. Lucha que ya se observa en las imponentes movilizaciones de los trabajadores franceses.   



[i] Vatin F., (1987) La fluidité industrielle. Paris, Méridiens Klincksieck.
[ii] Noble, David (2016) Le progrès sans le peuple. Marsella : AGONE.
[iii] El avance de la industria 4.0 ha introducido la digitalización en los servicios, desplazando la fuerza de trabajo; ahora, para pedir un servicio de transporte de personas (Uber), ya no se necesitan operadores locales, solo con una aplicación, que tiene al otro lado, a un operador manejando conexiones internacionales, de compra y venta del servicio.  En servicios como la restauración, el autoservicio se digitaliza, ya no atiende un mozo o una persona, en plataforma se elige el plato y este sale servido, etc.
[iv] Rojas, Fernando (1987) “Tecnología de la Información: una nueva estrategia capitalista de subordinación de los trabajadores”, en Cuadernos De Economía, Segunda Época Volumen Viii Numero 11. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
[v] (Ídem.)
[vi] Ynzunza, Carmen; Izar, Juan; Bocarando, Jacqueline; Aguilar, Felipe; Larios, Martín (2017) “El Entorno de la Industria 4.0: Implicaciones y Perspectivas Futuras” en Conciencia Tecnológica, nº 54. Visto en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=94454631006, última visita el 28 de diciembre de 2019. Por otro lado, en Danjou, Rivest y Pellerin, R. (2017)  “PME 2.0: Le passage au numérique Industrie 4.0 : des pistes pour aborder l’ère du numérique et de la connectivité”. Quebec: CEFRIO, se indica que dentro del paradigma de la industria 4.0, las máquinas están dotadas de nuevas tecnologías de conectividad y se convierten en más autónomas, flexibles y cooperativas. estas máquinas interactúan entre ellas y con los seres humanos (cobótica).
[vii] La logística y eficiencia de la cadena de suministro de información y de suministro de los materiales requeridos, asegura la transabilidad del producto en menor tiempo y costo; al mismo tiempo, que mejora su adaptabilidad al mercado. 
[viii] La “quimificación” alude a convertir los procesos productivos en procesos por los que fluye la materia prima transformándose de una fase a otra, sin intervención de la mano humana, como ocurre en la producción fundada en la provocación de reacciones químicas.
[ix] Las compañías multinacionales, ampliamente estimuladas por estrategias de desarrollo de exportaciones en países de la periferia e incentivos a importaciones establecidos, para las economías centrales, transfieren parte de sus actividades manufactureras y de servicios hacia el exterior. Uno de los componentes más conocidos de las estrategias de promoción de exportaciones en los países periféricos, es la oferta de fuerza laboral barata; se trata de trabajadores que no están protegidos por leyes laborales relacionadas con la estabilidad ocupacional y las prestaciones sociales. Las industrias localizadas en zonas de libre comercio tienden a ser temporales, trasladándose de un país a otro, cerrando totalmente las operaciones, de acuerdo con las condiciones del mercado internacional, los cambios tecnológicos y los incentivos laborales y económicos a escala mundial (Rojas, Fernando (1987) “Tecnología de la Información: una nueva estrategia capitalista de subordinación de los trabajadores”, en Cuadernos De Economía, Segunda Época Volumen Viii Numero 11. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.).
[x] (Ídem.)
[xi] La introducción de la robótica y de la cobótica significa la sustitución, más o menos permanente, de fuerza de trabajo humana por máquinas de alto nivel tecnológico, resultado de la digitalización creciente de la producción; proceso, dentro del cual, los robots concebidos; inicialmente, para la realización de tareas sencillas y o rutinarias, incorporan ahora entre sus “habilidades”, funciones cognitivas, derivadas del desarrollo de la inteligencia artificial (Zagonera, Catalina Universidad de Islas Baleares, Facultad de Economía y Empresas, (2018) Robotización de la Economía y el empleo. Tesis de grado de economía, Universitat de les Illes Balears).
[xii] Mercader, Jesús (2017) “El impacto de la robótica y el futuro del trabajo”, en la Revista de la Facultad de Derecho de México, Tomo LXVII, Número 269.
[xiii] Cita de Ford en Mercader, Jesús (2017) “El impacto de la robótica y el futuro del trabajo”, en la Revista de la Facultad de Derecho de México, Tomo LXVII, Número 269.

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