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viernes, 30 de abril de 2021

Los trabajadores frente al uso capitalista de la cuarta revolución tecnológica

 


Tania Aillón Gómez

 

“La creencia en la omnipotencia de la tecnología es la forma específica de la ideología burguesa en el capitalismo tardío” (Mandel,1979).

 

La pandemia ha sido la ocasión para que los recursos de la cuarta revolución tecnológica se expandan por diversos espacios de la vida laboral, con la intención de revertir la abrupta caída de la tasa de ganancia, bajo el imperativo de “fuerza mayor”. En este artículo, dedicado a conmemorar la lucha de los trabajadores contra la explotación y la opresión capitalistas, queremos reflexionar, sobre estas trasformaciones y su significado para esta lucha. 

  1. EL USO CAPITALISTA DE LA DIGITALIZACIÓN: SU IMPACTO EN EL TRABAJO Y EL EMPLEO

Fotografía: https://elportaluco.com, 13/08/2019

Cabe aclarar que la pandemia no originó la crisis económica, sino que la profundizó, al mismo tiempo que la cuarentena desmovilizó al movimiento obrero, facilitando los ajustes en que está empeñado el capitalismo a nivel mundial, para revertir la tendencia recesiva que no lo abandona, desde la crisis financiera de 2007. En este escenario, la pandemia se convirtió en un momento de inflexión marcado por los despidos masivos que recorrieron el mundo, desde los países centrales a los periféricos, y por la aceleración de la reorganización de los procesos de trabajo, sustentada en la digitalización de la producción, la circulación y la distribución de bienes y servicios[i]. Según el último informe de la OIT[ii], el número de las organizaciones empresariales en línea, en el mundo, creció de 142 en 2010 a más de 777 en 2020.

 El primer resultado de la reorganización de los procesos de trabajo, fue el ensanchamiento del ejercito industrial de reserva, que, en los países periféricos, como los de Latinoamérica, resultó en el incremento del desempleo con tasas que alcanzan hasta el 11,5%  y en el consecuente aumento del sector denominado informal, que ya en 2019, generaba el 54% del empleo en los países de la región[iii].  En los países centrales,  el aumento del paro es resaltado por  la oficina de estadística de la Unión Europea (UE), la que estima, que 15.663 millones de hombres y mujeres en la UE estaban desempleados para enero de 2021, de los cuales, 13.282 millones pertenecían a la zona euro, por lo que, en comparación con enero de 2020, el desempleo había aumentado  en 1.465 millones en la UE y en 1.010 millones en la zona del euro[iv]; mientras que las empresas de plataforma concentraban la riqueza producida. De acuerdo a datos de la ONU, de los  52.000 millones de dólares en ganancias que generaron estas plataformas en 2019, la mayor parte  se concentra en dos países como  Estados Unidos y China[v].

Mandel (1979) afirmaba que el capitalismo tardío[vi], con todas las características combinadas de la tercera revolución tecnológica, había  intensificado  las contradicciones del modo de producción capitalista; consideramos que la cuarta revolución tecnológica, como continuación de la tercera,  no ha hecho más que profundizar estas contradicciones, que se muestran en las condiciones de empleo y de trabajo ofertadas por el  “capitalismo de plataforma”.  Estas condiciones sacan a relucir,  el carácter contradictorio  del proceso de  automatización capitalista; una automatización que; potencialmente, podría liberar a la humanidad de la obligación de trabajar para subsistir, o al menos de realizar un trabajo mecánico, forzado  y enajenante;  pero los patrones  la  convierten   en una amenaza; sin precedentes, para la estabilidad y generación de empleo; con mercados virtuales sin protección social, sin contrato laboral, en los que se  mistifica la  relación de sujeción del trabajo al capital, con la denominación a los obreros de  “colaboradores independientes”.

La organización digital del proceso de trabajo, torna difusos los límites de la jornada laboral, tanto en términos de extensión como de intensidad. Una característica de esta forma de organización del trabajo, es que el costo de los “tiempos muertos”, contra los que lucharon los patrones, mediante la introducción del cronómetro, la cadena de montaje o el management participativo, es ahora asumido por los trabajadores de las plataformas (los “trabajadores del clic “o “proletariado digital”) imbricados en el denominado “ digital labor”[vii], cuyos rasgos organizativos más generales, están asociados a una jornada laboral configurada por la dinámica de la demanda; con medios  propios para la realización del servicio (medio de transporte, teléfono móvil, computadores, internet, etc.) y con el domicilio como centro de operaciones; son trabajadores vinculados a plataformas digitales de propiedad de un empresario,  que actúa como mediador[viii]; trabajadores que subordinan su tiempo de trabajo a la “disponibilidad digital”, en espera de una nueva orden o un nuevo pedido, habida cuenta que sus “ingresos”; más propiamente, sus salarios a destajo, dependen del número de entregas o de tareas que realicen.

El control del trabajo prestado se realiza con algoritmos que funcionan a través un sistema de ranking, que pondera cada uno de los ítems, con los que se califica la confiabilidad, la disponibilidad y la rapidez del trabajador; para   sancionarlo o premiarlo. Paradójicamente, la posibilidad liberadora de la digitalización de los procesos de trabajo, convierte a los algoritmos en nueva fuente de sujeción de los trabajadores a los requerimientos patronales. Este control técnico de la empresa (cuya función es la de administrar la información que contiene sobre los proveedores y clientes) dificulta la lucha de los trabajadores; al menos en dos sentidos: individualiza al extremo el control: porque debilita  la posibilidad de un reclamo colectivo y porque hace ver que la tecnología y no una persona, es la responsable automática de las calificaciones, sanciones y asignaciones (despersonalización del control), desviando la presión de los reclamos, a una dimensión tecnológica inapelable. Parecería que la dominación clasista tradicional dejó lugar a la dominación anónima de la tecnología, que, según la ideología burguesa, estaría construyendo una sociedad neutral entre los grupos o las clases; una sociedad organizada sobre principios técnicos[ix]. 

 Mediante esta forma de gestión de la fuerza de trabajo, se subcontrata una multitud de trabajadores a nivel mundial, cuya fluctuación alcanza niveles deletéreos, en base a una división del trabajo que toma el trabajo, tradicionalmente realizado por un trabajador, y lo fragmenta en micro tareas online, para que sean cumplidas con la mediación de las plataformas, como la Mechanical Turk de Amazon.  Un trabajo que ocuparía 20 años a un asalariado equipado de un ordenador, un año entero a 20 asalariados en CDD [contrato de duración determinada] o seis meses a 40 becarios, puede realizarse de forma mucho más rápida y barata gracias a la diáspora de las tareas, como hace el servicio de Amazon[x].  Es una forma de división del trabajo, que, con la digitalización, distribuye tareas a escala planetaria de forma instantánea, pero que, sin embargo, paradójicamente, se asimila en su forma, al trabajo a domicilio de inicios de la industrialización[xi].  Esta organización del trabajo vuelve a ser un testimonio de que las posibilidades liberadoras de la automatización, son convertidas en el capitalismo, en  su contrario, en la pauperización material, intelectual y moral de masas cada vez más amplias de trabajadores, que resulta de dos procesos: la creciente expulsión de fuerza de trabajo por la implementación capitalista de la cuarta revolución tecnológica, aparejada a las dificultades de valorización que enfrenta el capital a medida que se expande la automatización. De forma que el “trabajador de las plataformas” se encuentra aplastado entre las proclamaciones de independencia que brinda la automatización de los procesos de trabajo y las relaciones sociales de producción que lo exponen a bajas o inexistentes remuneraciones, a ritmos y a finalidades hetero determinadas, y a una separación cada vez más amplia entre su gesto productivo y el resultado de éste[xii].

 

2. LA CUARTA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA ATRAVESADA POR LAS CONTRADICCIONES CAPITALISTAS  

Fotografía: https://www.losandes.com.ar/, 19/02/2021

La digitalización como parte de la cuarta revolución tecnológica, se produce paralela al declive en los países centrales de las actividades de producción en masa y de la expansión sin precedentes del sector servicios, una característica del capitalismo tardío[xiii]; que muestra la ascendente sobreacumulación de capitales que no encuentran espacios de inversión en la esfera de la producción de bienes materiales. En estas circunstancias, la gigantesca expansión de todas las fuerzas sociotécnicas y científicas de la producción, que posibilita la satisfacción de las necesidades culturales y civilizatorias de los seres humanos, es puesta al servicio de superar los límites de valorización del capital, mediante una fragmentación sin precedentes del trabajo a nivel mundial. Se trata de una fragmentación que saca a relucir, la más radical contradicción del capitalismo tardío, entre la socialización del trabajo, que se hace evidente en su progresiva integración (capacidad del trabajo socialmente integrada), facilitada por la automatización (con capacidad para producir en segundos lo que antes llevaba días) y la apropiación privada de estas capacidades, una apropiación privada que se convierte en traba para esta integración del trabajo.  En este caso, la compulsión a ahorrar la máxima cantidad de trabajo humano en los procesos de trabajo, con el propósito de optimizar la ganancia particular de los patrones, se traduce en un desperdicio de trabajo humano en la sociedad en su conjunto, materializado en el progresivo desempleo y subempleo de millones de trabajadores, incluso de aquellos que tienen una alta calificación.

 

En última instancia, la contradicción entre la racionalidad parcial y la irracionalidad general del capitalismo (la creciente desocupación e incertidumbre) saca a relucir que la fuente de valorización de  capital(la extrema fragmentación de las tareas a nivel mundial) choca, no solo con la realización optima de hombres y mujeres, sino con las posibilidades de su subsistencia, repartiendo incertidumbre y desesperación a medida que se ahonda la fluctuación de los trabajadores entre el empleo y el desempleo.   Como nunca antes en esta etapa del capitalismo tardío,  los medios de trabajo (las plataformas) con sus algoritmos, se enfrentan a los trabajadores como algo ajeno, hostil y separado de ellos; un  algo abstracto y misterioso, que los mide, premia o censura; una instancia técnica, que como indicaba Marx(1989)[xiv], se convierte en  una  forma de socialización objetiva del trabajo, tan opresiva para el  trabajador, debido a que éste participa de  forma atomizada, de un proceso  de producción en el que su propia fuerza productiva se convierte en una cosa separada, en un ente ajeno y  preexistente[xv]. En el caso del “capitalismo digital”, los trabajadores carecen de todo control sobre la información o administración de las plataformas, para organizar la prestación del servicio; una situación reconocida como el “despotismo de los algoritmos”[xvi].

3. LAS CONDICIONES MATERIALES PARA LA FORMACIÓN DE UN PROLETARIADO MUNDIAL

Fotografía: ttps://www.federacionanarquista.net, 20/02/2021

Se observa que la cuarta revolución tecnológica afianza la tendencia del capitalismo tardío a incrementar el control sobre todos los procesos de producción, circulación y reproducción, un control sistemático que requiere una creciente regimentación de la vida económica y social (algo que parece dar bases materialistas a la mirada conspirativa sobre el manejo de la pandemia)[xvii].  Estas circunstancias son propicias, para reavivar la creencia en la omnipotencia de la tecnología, que proclama la capacidad del orden social existente, de encontrar una solución técnica a todas sus contradicciones[xviii]; una percepción que se inspira en una mirada estática de la sociedad; sin embargo, la dialéctica de los procesos históricos  permiten percibir que,  la propia  digitalización  de los procesos de trabajo, crea las condiciones para la consolidación de un proletariado mundial unificado por  la concentración de las firmas que comandan el “capitalismo digital”, pero también, y fundamentalmente, por condiciones de trabajo estandarizadas y condiciones de empleo que se homogenizan, mucho más que en otras etapas históricas; un proceso que  afianza las bases materiales de la consigna del  manifiesto comunista :”proletarios del mundo uníos”.

De suerte  que en la última década, se  abrió paso, entre el proletariado digital, la discusión acerca de estrategias organizativas de lucha en contra de las condiciones de explotación en que trabaja; un proletariado que está abocado al  intercambio de información de distintas latitudes, con el fin de  planificar un apoyo mutuo y estrategias comunes de  lucha; es el caso de los trabajadores de Amazon en Poznan y Wroclaw en Polonia (2015) o de los paros generales de carácter internacional, que en el curso de la pandemia llevaron adelante los trabajadores de las plataformas “Glovers”, “Rappi” y “Pedidos Ya”, exigiendo  un aumento salarial del 100 por ciento" y denunciando  la precariedad laboral agravada  por la crisis sanitaria . Se trató de una movilización respaldada por Glovers Unidos Argentina, la Asociación de Trabajadores de Reparto (ATR), Glovers Unidos España, Glovers Ecuador, Glovers Costa Rica, Glovers Elite de Guatemala; todos organizados en un “Frente Único Internacional” (2020).  En Bolivia los trabajadores de “Pedidos Ya”, realizaron paros, cuando en plena pandemia, los patrones anunciaron la reducción de sus salarios por el servicio de delivery; un reajuste que no consideraba los costos de prestación del servicio, que corren a cuenta de los trabajadores (costos de gasolina, pago de impuestos emisión de facturas, etc.), en situación de pandemia, con el agravante de que la empresa no dio barbijos ni otros implementos de bioseguridad, para el desempeño del trabajo.  Son luchas en las que los trabajadores van adquiriendo experiencia, tanto con sus fracasos como con sus éxitos, uno de los cuales cabe resaltar: el fallo de la justicia, a favor de un grupo de trabajadores que fueron “bloqueados” por la aplicación de “Rappi” en Argentina, en noviembre de 2020. La sentencia ordenó el cese de las prácticas antisindicales y determinó un plazo de 24 horas para que la empresa cumpla con la disposición. En la medida en que el “bloqueo” fue considerado como un despido antisindical; se trató de un reconocimiento de la relación laboral, al ordenar la reinstalación de los trabajadores en la plataforma, negando el criterio patronal, de que se trataría de “colaboradores independientes”.   De cómo se asimilen estas experiencias de lucha, dependerá que las condiciones objetivas producidas por las contradicciones del capitalismo tardío, en la era de la cuarta revolución tecnológica, faciliten la formación de una clase trabajadora a nivel mundial, en los términos establecidos por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Una clase trabajadora cuyas posibilidades organizativas se ensanchan, con el uso de la digitalización, que facilita una coordinación de acciones a nivel mundial y en tiempo real, atravesando fronteras de tiempo y espacio.

 

CONSIDERACIONES FINALES

Se observa que la contradicción entre la creciente socialización del trabajo y la apropiación privada, en la era de la cuarta revolución tecnológica, adquiere niveles explosivos que sacan a la luz  la irracionalidad  general del capitalismo tardío, que se manifiesta en la expansión sin precedentes del desempleo, el subempleo y la precariedad, pero también, en  la explotación irracional de las fuentes naturales del trabajo,  cuyas consecuencias, como la pandemia, desatada por el COVID-19, han  puesto en peligro, no solo la forma existente de sociedad , sino a toda la civilización humana.

Es evidente que en un periodo de progresiva contradicción, entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, no se puede esperar que sean las innovaciones tecnológicas o los descubrimientos científicos, antes de que las relaciones sociales de producción se transformen, los que eliminen esta contradicción, que ha puesto en peligro  la vida humana en el planeta;  es decir, antes de que la apropiación privada de la riqueza producida por el trabajo, de paso a una forma de organización de la producción y distribución de la riqueza, que corresponda con las grandes posibilidades,  para una vida más plena y humana, que abre el desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas.  Esta es la tarea que tienen los trabajadores del mundo entero y sus aliados, una tarea que en lugar de verse lejana y utópica, parece estar tocando a la puerta (por los efectos del uso capitalista de la cuarta revolución tecnológica), para superar esa oposición objetiva en el capitalismo, de la que nos hablaba Mandel (1979): entre la racionalidad parcial (la búsqueda de ganancia de cada caótañosta) y la irracionalidad general (la generación de desocupación, hambre y muerte).



[i] El modelo de acumulación que encarna Google y facebook, Apple y microsoft, Siemens y General Electric, Uber, AirBnb se ha generalizado en el contexto de la pandemia, y ha permitido verificar que los datos y las plataformas realizan una serie de funciones capitalistas claves como la capacidad para impulsar la deslocalización y la precarización e la fuerza de trabajo. Ver:  (Kohen,2020).

[ii] Osganizacion Internacional del Trabajo (2021) Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo: El papel de las plataformas digitales en la transformación del mundo del trabajo. Visto en: https://www.ilo.org/, última vista el 29 de abril de 2021.

[iii] CEPAL/OIT (mayo 2020) “El Trabajo en tiempo de pandemia, desafíos frente a la enfermedad por coronavirus (COVID-19)”, coyuntura laboral, No 22. Visto en: https://www.cepal.org/, última vista el 29 de abril de 2021.

[iv]España sigue liderando el paro en la UE con un desempleo juvenil que casi dobla al resto de países, según Eurostat. Publicado en: https://www.rtve.es/, el 04 de marzo de 2021

[v] El boom del empleo en las plataformas digitales genera tantas oportunidades laborales como desafíos. Publicado en: https://news.un.org/, el 23 de febrero de 2021.

[vi] Mandel con el concepto de capitalismo tardío diferencia una era del capitalismo que se abre después de la segunda guerra mundial, luego del fracaso de una revolución socialista mundial. Es la era cuando el capitalismo muestra características decadentes, con más claridad que en etapas anteriores.  

[vii] Abdelnour, Sarah y Bernard, Sophie (octubre 2018) “Vers un capitalisme de plateforme ? Mobiliser le travail, contourner les régulations”, en  La nouvelle revue du travail, Nº 13.  Visto en: http://journals.openedition.org/nrt/3797, última vista el 30 de abril de 2021.

[viii] Existen dos tipos de plataformas: “las basadas en la web”, en las que los trabajadores realizan sus tareas en línea y de modo remoto, y “las basadas en la ubicación”, como chóferes de taxis o repartidores que trabajan en una localización geográfica determinada.

[ix] Mandel, Ernest (1979)  El Capitalismo Tardío, México: Ediciones ERA.

[x] Para esto, la empresa publica un anuncio solicitando, por ejemplo,  a 500.000 personas que transcriban dos líneas cada una; mediante este anuncio recluta a centenares de miles de trabajadores de todos los lugares del mundo, con el fin de que transcriban documentos, etiqueten fotos o filtren vídeos, tareas que las máquinas no son capaces de realizar. Ver: Confavreux,  Joseph (2019) “Los trabajadores del clic, nuevos proletarios digitales”. Visto en: En: https://ecuadortoday.media/2019/02/12/los-trabajadores-del-clic-nuevos-proletarios-digitales/, última vista el 29 de abril de 2021.

[xi] Abdelnour, Sarah y Bernard, Sophie (octubre 2018) “Vers un capitalisme de plateforme ? Mobiliser le travail, contourner les régulations”, en  La nouvelle revue du travail, Nº 13.  Visto en: http://journals.openedition.org/nrt/3797, última vista el 30 de abril de 2021.

[xii] Confavreux,  Joseph (2019) “Los trabajadores del clic, nuevos proletarios digitales”. Visto en: En: https://ecuadortoday.media/2019/02/12/los-trabajadores-del-clic-nuevos-proletarios-digitales/, última vista el 29 de abril de 2021.

[xiii] Mandel, Ernest (1979)  El Capitalismo Tardío, México: Ediciones ERA.

[xiv] Marx, Karl (1989) Los Grundisse (1857-1858), Tomo I, México: Siglo XXI Editores.

[xv] Contrariamente a las plataformas de trabajo por pedido, en las que los conflictos sociales permiten hacer reconocer la relación de sujeción entre el prestatario y las empresas que organizan el trabajo en el siglo XXI, las reglas de gestión algorítmica del trabajo y las condiciones de contractualización del micro-trabajo oscurecen  aún más,  la actividad de producción de valor  y, debido al estallido geográfico, los trabajadores no encuentran interlocutores patronales frente a ellos, como en el caso de Uber y otros Deliveroo”. Amazon encarna perfectamente el “papel de plataforma neutra, de útil técnico de puesta en contacto que desintermedia el trabajo y desaparece en tela de fondo”, como si fuera un “tercer beneficiario”. Ver: Confavreux,  Joseph (2019) “Los trabajadores del clic, nuevos proletarios digitales”. Visto en: En: https://ecuadortoday.media/2019/02/12/los-trabajadores-del-clic-nuevos-proletarios-digitales/, última vista el 29 de abril de 2021.

[xvi] Scasserrra, Sofia (enero-febrero 2019) “El despotismo de los algoritmos como regular el empleo en las plataformas”, en Rev. Nueva sociedad, Nº 79, Visto en: https:// www.nuso.org, última vista el 29 de abril de 2021.

[xvii] Una tendencia que encuentra su origen en la concentración sin precedentes del poder económico en manos de unas pocas docenas de firmas, que presionan para monopolizar el poder político y social. Ver: Mandel, Ernest (1979)  El Capitalismo Tardío, México: Ediciones ERA. 

[xviii] Ídem.


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